¡Científico ruso logra fotografiar el “alma” humana!

Tanto la ciencia como la poesía se han preguntado numerosas veces por la existencia del alma, qué es y cómo reconocerla. Konstantin Korotkov, un científico ruso, logró captar en fotos térmicas la presencia de la “fuerza vital” en el momento en que abandona el cuerpo antes de la muerte. Ciencia y esoterismo vuelven a encontrarse.

Las fotos: el color azul indica el “alma” o “fuerza vital”

Korotkov utilizó una cámara bioelectrográfica para intentar captar el alma. Dicho dispositivo se basa en la visualización a través de descargas gaseosas, una técnica avanzada de la fotografía Kirlian que permite retratar la “fuerza vital” que da vida al cuerpo en un instante y que se va cuando este perece. Según Korotkov, la cabeza y el ombligo son las zonas del cuerpo donde la energía de vida primero desaparece, siendo el corazón la última región donde eso pasa. De cualquier modo, el objetivo del ruso era medir de algún modo la energía que nos define como seres vivos.

Korotkov es el director del Instituto de Investigación de Cultura Física de San Petersburgo, y cuenta con el apoyo del Ministerio de Salud de Rusia. Este tipo de fotografía también se usa para medir el stress y para monitorear la evolución de pacientes con cáncer, pero nunca con fines como los del científico ruso. Korotkov explica que su técnica particular para reflejar en monitores la energía vital puede revelar desbalances biofísicos y diagnosticar en tiempo real el funcionamiento del “aura energética” de un ser humano.

Konstantin Korotkov, el científico con aires esotéricos

“La luz electrofotónica que se concentra en la punta de los dedos de los seres humanos contiene datos coherentes y comprensibles tanto físicos como psicológicos de una persona”, dice el importante científico ruso, quien dedica parte de sus estudios al estudio del campo bioenergético del cuerpo. En ese marco sacó estas fotografías que vemos, con la intención de medir además las variaciones en la “fuerza vital” en relación a las comidas consumidas, a la interacción con otros seres humanos y hasta en relación al uso de teléfonos celulares. ¡Parece que hablamos de esoterismo, pero se trata de fuerzas electromagnéticas!

Korotkov afirma ser un pionero en este campo de estudio, pero cada vez crece más en Rusia la existencia de escuelas que enseñan a los niños a reconocer y utilizar la energía producida por los cuerpos. Y la premisa es que se trata de una fuerza metafísica cuantificable y estudiable.