Aprende a hacer tu propio árbol Bonsai


Cada vez que visito el área de jardinería en cualquiera de mis tiendas favoritas, siempre busco los bonsáis. Por alguna razón, estos pequeños árboles me transportan a otra época o a otro lugar del mundo. Es como si estuviera visitando un bosque encantado donde habitan duendes, hadas y otros seres mitológicos.

Recuerdo la primera vez que compré uno. Lo llevé a casa y lo coloqué en la mesa de centro (en el medio de la sala). Se veía fenomenal. Era la pieza más comentada en todas las visitas. Claro está, mientras se mantuvo con vida.
En realidad no llegó a morir del todo, ya que logré rescatarlo una vez lo saqué al patio. Pero estando dentro de la casa se le notaba a simple vista el decaimiento. Terminó casi sin hojas y visualmente no muy atractivo. Pero una vez comenzó a recibir agua de lluvia, sol y sereno, el pequeño árbol volvió a ser el espectáculo que fue en un principio.

Fue entonces cuando me aventuré a trabajar con ellos. Estudié un poco más sobre esta técnica, de dónde venía y cómo se trataba a estos pequeños arbolitos. Tanto estuve hasta que logré dominar las bases de este arte tan antiguo.

1) El bonsái crece mejor en exteriores

Lo primero que hay que saber, es que estos pequeños titanes se dan mejor en pleno sol y sereno. Los puedes entrar a la casa ocasionalmente cuando tengas visitas o una cena. Pero ellos necesitan buena luz de sol y riegos profundos. Tratar de mantenerlos en interiores puede ser una tarea frustrante (ya leíste mi historia).

2) Escoge el tipo de árbol o arbusto

Aunque hay árboles mayormente utilizados para esta técnica, como los ficus, el enebro o “juniper” y el arce. Existen muchísimas plantas con las que se puede trabajar. Desde la cheflera, hasta las gardenias. Todo va a depender de tus niveles de “expertise”.

A la hora de escoger plantas, busca las de crecimiento rápido y que produzcan muchas ramas. También plantas a las que le guste la poda. Ya que para mantenerles la forma estarás podándolas a menudo.


3) Utiliza un tiesto adecuado

Una de las características clásicas del bonsái es el tipo de tiesto. Este debe ser uno ancho y de poca profundidad. Digamos que igual que se hacía con los pies de las geishas japonesas, la meta es restringir el crecimiento natural de las raíces del árbol. Es importante que el tiesto tenga boquetes en la parte de abajo para buen drenaje.

4) Tierra (sustrato) para bonsái

El bonsái necesita un tipo de tierra específico. Este debe ser bien suelto, granulado y que mantenga buen drenaje. Una de las formas más fáciles de aniquilar un bonsái es con el exceso de agua o cuando se compacta el terreno (esto no permite que pase oxigeno a las raíces). Lo mejor es ir a la tienda y pedir sustrato para bonsái (mucho menos trabajo).

5) Rejillas para los boquetes

Una vez tengas el tiesto, coloca una pequeña malla o rejilla sobre los boquetes para drenaje. Esto evitará que la tierra (sustrato) se salga por los boquetes una vez la eches. Puedes anclar la rejilla en la base del tiesto (por dentro) con un pequeño alambre que se cruce entre los boquetes de drenaje.


6) Alambre para soporte (opcional)

Puedes colocar otro pedazo de alambre fino, entrando las puntas extremas por los boquetes del drenaje (de abajo hacia arriba). Así también amarrar las raíces o el tronco de la planta. Esto evitará que se mueva de lugar cuando estés agregándole la tierra.

5) Desnuda las raíces de la planta

Cuando compramos plantas, sus raíces vienen cubiertas de tierra para jardín. Esta no es la ideal para crear bonsáis. Entonces es importante quitarle esta tierra (con delicadeza) y dejar las raíces limpias. Posiblemente tengas que cortarle los excesos de raíz para acomodar tu planta dentro del tiesto para bonsái (ya que es bastante llano).

6) Coloca la planta dentro del tiesto y agrega tierra

Para principiantes, lo ideal es colocar la planta en el mero centro. Esto te asegurará mejor balance visual y podrás rellenar mejor el tiesto, agregando la misma cantidad de tierra alrededor del árbol. Asegúrate de rellenar bien los espacios, que no queden bolsillos vacíos entre las raíces.

Una vez el tiesto quede bien relleno de tierra, puedes buscar un lápiz o alguna pequeña varilla para punzar la tierra (delicadamente). Así te asegurarás de que la tierra se esparza y no queden bolsillos de aire entre las raíces.


7) Poda el exceso de ramas y dale forma al resto

Este paso lo puedes hacer con la planta aún dentro del tiesto en que vino. Elimina con una tijera los excesos de ramas, y dale forma a la planta (de forma que asemeje la de un árbol adulto). Tal vez con gran parte del tronco expuesto y más fronda en la parte superior. Las formas de fronda más utilizadas son las triangulares.

8) Hora de hidratar tu nuevo bonsái

Coloca tu nuevo bonsái (con todo y tiesto) dentro de un envase grande con agua (tipo baño de María). Deja que el agua llegue hasta más de la mitad de la altura del tiesto del bonsái. La idea es que le entre el agua por los boquetes de drenaje hasta que la tierra llegue a su punto de saturación. Esto sucede luego de estar remojando en agua de 15 a 20 minutos.

Una vez bien hidratado, coloca tu nuevo bonsái en el exterior. En un lugar donde reciba buen sol y donde quede bien aireado. Cuando tu árbol se adapte y conozcas mejor los quehaceres del bonsái, te aseguro que no podrás esperar para crear el próximo.